Trafalgar
The first installment of Galdós's monumental forty-six-novel cycle, Trafalgar follows young Gabriel de Araceli through the streets and waterfront of Cádiz in the years leading to history's most famous naval disaster. Gabriel is no ordinary narrator: an orphan shuttled between relatives, he wanders the city's港口 with the restless curiosity of childhood, weaving fantasies of naval glory while the adults around him grapple with the collapse of an empire. His eyes capture what histories ignore: the texture of daily life in a port city, the rumors of war, the ordinary Spaniards swept up in events larger than themselves. When the British fleet finally appears off Cape Trafalgar in 1805, Gabriel finds himself positioned to witness the battle that will end Napoleon's naval dreams and reshape the world. What makes this novel enduring is its strange double vision: the intimate, often painful particulars of one boy's life against the grand theater of empire and war. Galdós invented a form here that would consume his career, and Trafalgar remains its most concentrated, most personal expression.
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X-Ray
“Doña Flora de Cisniega era una vieja que se empeñaba en permanecer joven: tenía más de cincuenta años; pero ponía en práctica todos los artificios imaginables para engañar al mundo, aparentando la mitad de aquella cifra aterradora. Decir cuánto inventaba la ciencia y el arte en armónico consorcio para conseguir tal objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas. Enumerar los rizos, moñas, lazos, trapos, adobos, bermellones, aguas y de mas extraños cuerpos que concurrían a la grande obra de su monumental restauración, fatigaría la más diestra fantasía: quédese esto, pues, para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto. Respecto a su físico, lo más presente que tengo es el conjunto de su rostro, en que parecían haber puesto su rosicler todos los pinceles de las academias presentes y pretéritas.””
— Benito Pérez Galdós
“...ni al mar irritado, ni a los monstruos acuáticos, ni a la ruidosa tempestad, ni al cielo, ni a la tierra; no tenía miedo a cosa alguna creada por Dios más que a su bendita mujer.””
— Benito Pérez Galdós
“¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?””
— Benito Pérez Galdós
“...debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos hombres malos son los que engañan a los demás, a todos estos infelices que van a pelear; y para que el engaño sea completo, les impulsan a odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y aquí tienen ustedes el resultado.””
— Benito Pérez Galdós
“...lo que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada nos fascina tanto, así como nada se escapa tan sutilmente a toda apreciación descriptiva, como un ideal querido.””
— Benito Pérez Galdós
“Los dos viejos no tenían expedito y vividor más que el corazón, que funcionaba como una máquina recién salida del taller. Era una aguja imantada, que a pesar de su fuerte potencia y exacto movimiento, no podía hacer navegar bien el casco viejo y averiado en que iba embarcada.””
— Benito Pérez Galdós
“Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el cariño de la gente””
— Benito Pérez Galdós













































