Marianela
1878

Marianela is a girl with no beauty, no family, no future. She has only one thing: the blind boy Pablo, whose world she builds with her voice. She describes the sunrise, the flowers, the faces of people he has never seen. In return, he needs her. For the first time in her life, Nela matters. Then Pablo's sight is restored through surgery. Suddenly he can see the real world, and the real girl standing before him. What follows is one of the most heartbreaking turnings in nineteenth-century fiction, as Marianela discovers that being someone's eyes is not the same as being loved. Galdós renders her loneliness with fierce compassion, weaving rural Spanish poverty into a meditation on perception, desire, and what it means to be seen. This is tragedy without melodrama, idealism eroded by the cruel logic of physiology and social worth.
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“En su cerrada mollera no entraban ni podían entrar otras luces sobre el santo ejercicio de la caridad; no comprendía que una palabra cariñosa, un halago, un trato delicado y amante que hicieran olvidar al pequeño su pequeñez, al miserable su miseria, son heroísmos de más precio que el bodrio sobrante de una mala comida.””
— Benito Pérez Galdós
“La geología había perdido una piedra y la sociedad había ganado un hombre.””
— Benito Pérez Galdós
“Pero tú y tus amigas rara vez os acercáis a un pobre para saber de su misma boca la causa de su miseria... ni para observar qué clase de miseria le aqueja, pues hay algunas tan extraordinarias, que no se alivian con la fácil limosna del ochavo... ni tampoco con el mendrugo de pan....””
— Benito Pérez Galdós
“Para el que posee ese reino desconocido de la luz, estas galerías deben de ser tristes; pero yo, que vivo en tinieblas, hallo aquí cierta conformidad de la tierra con mi propio ser.””
— Benito Pérez Galdós
“-Agur -murmuró Celipín, poniéndose en marcha.Desapareció entre las sombras de la noche.La geología había perdido una piedra y la sociedad había ganado un hombre.””
— Benito Pérez Galdós
“No pienses todavía en esas cosas de remontarte mucho, que eres más pelado que un huevo”
— Benito Pérez Galdós
“Don Francisco Penáguilas, padre del joven, era un hombre más que bueno, era inmejorable, superiormente discreto, bondadoso, afable, honrado y magnánimo, no falto de instrucción.””
— Benito Pérez Galdós










