Platero Y Yo
1914
In a small Andalusian town, a boy and his donkey Platero wander through olive groves and whitewashed streets, discovering the world anew through their tender friendship. Jiménez transforms the everyday into the luminous: a donkey roll in the dust, the taste of figs, the shadow of an almond tree become portals to something profound. This is not a story in the conventional sense, but a series of luminous vignettes that capture fleeting moments of beauty, joy, and wonder through a child's eyes. Yet beneath the sweetness runs an undercurrent of impermanence. The donkey's eventual death is not a tragedy imposed upon the narrative but its natural culmination, a meditation on love's transience and the price of attachment. The Nobel laureate writes with such precise tenderness that the reader forgets they are reading prose at all. This is a book about learning to see, about the sacred hidden in the ordinary, about how the smallest creatures can teach us what matters most.
Editions
X-Ray
“Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren. También habrá excepciones para hombres y para mujeres.””
— Juan Ramón Jiménez
“Must we think of the spirit as something divine that comes from without, that makes us divine? No, it is not that, to me it seems it is not that. The divine is in us, in our own intrinsic humanity, like a diamond in a mine. (La Corriente Infinita)””
— Juan Ramón Jiménez
“Mira: todo lo fuerte se hace, con su adorno, delicado. Más rosas, más rosas, más rosas...””
— Juan Ramón Jiménez
“Asnografía Leo en un Diccionario: ASNOGRAFÍA, s.f.: Se dice, irónicamente, por descripción del asno. ¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres ! Irónicamente... ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados... Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus ojazos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla, pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supiera que yo le hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben Diccionarios, casi tan bueno como él! Y he puesto al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios.””
— Juan Ramón Jiménez
“LA CUADRA Cuando, al mediodía, voy a ver a Platero, un transparente rayo del sol de las doce enciende un gran lunar de oro en la plata blanda de su lomo. Bajo su barriga, por el oscuro suelo, vagamente verde, que todo lo contagia de esmeralda, el techo viejo llueve claras monedas de fuego. Diana, que está echada entre las patas de Platero, viene a mí, bailarina, y me pone sus manos en el pecho, anhelando lamerme la boca con su lengua rosa. Subida en lo más alto del””
— Juan Ramón Jiménez
“...Sólo que Judas, Platero, es el diputado, o la maestra, o el forense, o el recaudador, o el alcalde, o la comadrona; y cada hombre descarga su escopeta cobarde, hecho niño esta mañana de Sábado Santo, contra el que tiene su odio, en una superposición de vagos y absurdos simulacros primaverales.””
— Juan Ramón Jiménez
“Telegram@bestsupplies1 Buy Cocaine online in Canterbury””
— Juan Ramón Jiménez
“Dulce Platero trotón, burrillo mío, que llevaste mi alma tantas veces - ¡sólo mi alma !- por aquellos hondos caminos nopales, de malvas y de madreselvas; a ti este libro que habla de ti, ahora que puedes entenderlo. Va a tu alma, que ya pace en el Paraíso, por el alma de nuestros paisajes moguereños, que también habrá subido al cielo con la tuya; lleva montada en su lomo de papel a mi alma, que, caminando entre zarzas en flor a su ascensión, se hace más buena, más pacífica, más pura cada día. Sí. Yo sé que, a la caída de la tarde , cuando, entre las oropéndolas y los azahares, llego, lento y pensativo, por el naranjal solitario, al pino que arrulla tu muerte, tú, Platero, feliz en tu prado de rosas eternas, me verás detenerme ante los lirios amarillos que ha brotado tu descompuesto corazón.””
— Juan Ramón Jiménez
“Y pensé, de pronto, en Platero, que, aunque iba debajo de mí, se me había olvidado.””
— Juan Ramón Jiménez




