Platero Y Yo
1914
This is a book that teaches you how to pay attention. Through the eyes of a child, or the childself of a poet, we witness the world of a small Andalusian town as refracted through the luminous presence of Platero, a donkey both fluffy and wise. Each brief chapter is a vignette, a meditation, a small miracle of noticing: the taste of figs, the way light falls on whitewashed walls, the conversations between boy and beast that somehow contain the whole of existence. Jiménez was awarded the Nobel Prize in 1956, and this is the book that explains why. It has the compression of poetry and the warmth of a summer that never ends. For readers who have ever loved an animal with their whole heart, or who remember what it felt like to be young enough to find the world endlessly fascinating, Platero y Yo offers a return to that place where everything is alive and worth noticing.
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“Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren. También habrá excepciones para hombres y para mujeres.””
— Juan Ramón Jiménez
“Must we think of the spirit as something divine that comes from without, that makes us divine? No, it is not that, to me it seems it is not that. The divine is in us, in our own intrinsic humanity, like a diamond in a mine. (La Corriente Infinita)””
— Juan Ramón Jiménez
“Mira: todo lo fuerte se hace, con su adorno, delicado. Más rosas, más rosas, más rosas...””
— Juan Ramón Jiménez
“Asnografía Leo en un Diccionario: ASNOGRAFÍA, s.f.: Se dice, irónicamente, por descripción del asno. ¡Pobre asno! ¡Tan bueno, tan noble, tan agudo como eres ! Irónicamente... ¿Por qué? ¿Ni una descripción seria mereces, tú, cuya descripción cierta sería un cuento de primavera? ¡Si al hombre que es bueno debieran decirle asno! ¡Si al asno que es malo debieran decirle hombre! Irónicamente... De ti, tan intelectual, amigo del viejo y del niño, del arroyo y de la mariposa, del sol y del perro, de la flor y de la luna, paciente y reflexivo, melancólico y amable, Marco Aurelio de los prados... Platero, que sin duda comprende, me mira fijamente con sus ojazos lucientes, de una blanda dureza, en los que el sol brilla, pequeñito y chispeante en un breve y convexo firmamento verdinegro. ¡Ay! ¡Si su peluda cabezota idílica supiera que yo le hago justicia, que yo soy mejor que esos hombres que escriben Diccionarios, casi tan bueno como él! Y he puesto al margen del libro: ASNOGRAFÍA, sentido figurado: Se debe decir, con ironía, ¡claro está!, por descripción del hombre imbécil que escribe Diccionarios.””
— Juan Ramón Jiménez
“LA CUADRA Cuando, al mediodía, voy a ver a Platero, un transparente rayo del sol de las doce enciende un gran lunar de oro en la plata blanda de su lomo. Bajo su barriga, por el oscuro suelo, vagamente verde, que todo lo contagia de esmeralda, el techo viejo llueve claras monedas de fuego. Diana, que está echada entre las patas de Platero, viene a mí, bailarina, y me pone sus manos en el pecho, anhelando lamerme la boca con su lengua rosa. Subida en lo más alto del””
— Juan Ramón Jiménez
“...Sólo que Judas, Platero, es el diputado, o la maestra, o el forense, o el recaudador, o el alcalde, o la comadrona; y cada hombre descarga su escopeta cobarde, hecho niño esta mañana de Sábado Santo, contra el que tiene su odio, en una superposición de vagos y absurdos simulacros primaverales.””
— Juan Ramón Jiménez
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— Juan Ramón Jiménez
“Dulce Platero trotón, burrillo mío, que llevaste mi alma tantas veces - ¡sólo mi alma !- por aquellos hondos caminos nopales, de malvas y de madreselvas; a ti este libro que habla de ti, ahora que puedes entenderlo. Va a tu alma, que ya pace en el Paraíso, por el alma de nuestros paisajes moguereños, que también habrá subido al cielo con la tuya; lleva montada en su lomo de papel a mi alma, que, caminando entre zarzas en flor a su ascensión, se hace más buena, más pacífica, más pura cada día. Sí. Yo sé que, a la caída de la tarde , cuando, entre las oropéndolas y los azahares, llego, lento y pensativo, por el naranjal solitario, al pino que arrulla tu muerte, tú, Platero, feliz en tu prado de rosas eternas, me verás detenerme ante los lirios amarillos que ha brotado tu descompuesto corazón.””
— Juan Ramón Jiménez
“Y pensé, de pronto, en Platero, que, aunque iba debajo de mí, se me había olvidado.””
— Juan Ramón Jiménez





