Sydän: Kirja Nuorisolle
1886
Sydän: Kirja Nuorisolle, written by Edmondo De Amicis and first published in 1886, is a juvenile fiction novel that follows a young boy named Henrik as he navigates his first year at school. Through his experiences, the book explores themes of friendship, courage, and moral values, emphasizing the importance of empathy and education. Notable for its focus on the everyday lives of children in Italy, this work has become a significant part of children's literature, particularly in its portrayal of family life and school dynamics.
Editions
X-Ray
“The school is a mother””
— Edmondo De Amicis
“Recuérdalo, Enrique: cuando encuentres a un anciano, a una mujer con su criatura en brazos, a uno que anda con muletas,a un hombre con su carga a cuestas, a una familia vestida de luto, cédeles el paso con respeto; debemos tener atenciones especiales con la vejez, la miseria, el amor maternal, la enfermedad, la fatiga y la muerte.””
— Edmondo De Amicis
“It is not the dream of what you're feeling laziness, if not, the sleep of exhaustion.””
— Edmondo De Amicis
“Tengo valor para morir, pero no para sufrir en vano.””
— Edmondo De Amicis
“Proponte cada día ser mejor y más amable que el día anterior. Di todas las mañanas:Hoy quiero hacer algo que pueda alabarme la conciencia y contente a mi padre, algo que aumente el aprecio de tal o cual compañero, el afecto del maestro, de mi hermano o de otros.””
— Edmondo De Amicis
“No soy digno de besarte las manos””
— Edmondo De Amicis
“Pero pensaba en lo que me aconsejaba mi padre:"Si te ofenden,defiéndete; pero sin llegar nunca a pelearte".””
— Edmondo De Amicis
“Quiere a tu maestro, porque pertenece a la gran familia de cincuenta mil docentes primarios, esparcidos por toda la geografía de Italia, y que son como los padres intelectuales de los millones de chicos que crecen contigo, unos trabajadores no conceptuados merecidamente y mal pagados, que preparan para nuestra patria una generación mejor, más próspera y desarrollada que la presente.No me satisfará el cariño que me tienes si no lo profesas también a todos los que te hacen algún bien y entre ellos ha de ocupar el primer lugar tu maestro, después de tus padres. Quiérele como querrías a un hermano mío; quiérele cuando te complace y cuando te regaña, cuando a tu parecer, obra con injusticia y cuando creas que es injusto; quiérele cuando se muestre afable y de buen humor, pero más todavía cuando lo veas triste. Quiérele siempre. Pronuncia en todo momento con respeto el nombre de maestro que, después del de padre,es el más noble y dulce que un hombre puede dar a otro.””
— Edmondo De Amicis
“!Cómo se olvidan en esos momentos los sinsabores pasados!””
— Edmondo De Amicis











